La canasta familiar ya no basta para solucionar las necesidades básicas de la gente chilena.
Hoy existen otros tipos de necesidades; como tener un buen plasma, una buena secadora, acumular pañales por si algún día se tiene guagua, tener el estanque de los autos llenos por si me dan ganas de viajar, entre otras nuevas necesidades que han salido al tapete luego de 90 segundos de movimientos del suelo de nuestro país.
Si bien, se dijo o se escuchó frases como: “pobre gente de Haití, que tiene que robar para sobrevivir”, bueno, bienvenidos a la globalización esto está sucediendo en Chile, con la diferencia que los saqueos ya dejaron de ser un tema de sobrevivencia.
En resumen, este movimiento telúrico ha mostrado dos personajes característicos de nuestra cultura; el primero es el “flaite” que roba cuando tiene la posibilidad de hacerlo y de esconderse entre las masas, y el segundo es el que le gusta tener las cosas “porsiaca”, personaje que se ve reflejado en el posteo anterior.

01
Mar

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